Bueno… pues ya estamos en julio.
Sí, ya lo sé.
El post sale un pelín tarde. Un día tarde, para ser exactos. Pero hombre, tampoco nos vamos a poner dramáticos por eso. En este país convivimos con retrasos bastante más serios. Se retrasan los trenes, se retrasan las citas del médico, se retrasan los presupuestos generales del Estado… pues un post sobre un juego de MS-DOS también se puede retrasar veinticuatro horas sin que se tambalee la civilización occidental.
Así que, con el calendario ya más o menos encarrilado, toca el juego de este mes.
Ancients I: Death Watch (1991).

Y os voy a confesar una cosa: seguramente sea el primer juego de esta iniciativa del que muchos vais a decir «¿y este cuál era?». Y precisamente por eso está aquí.
Porque ya sabemos todos que Doom fue importante, que Monkey Island es maravilloso y que SimCity cambió muchas cosas. Pero la historia del PC también está hecha de juegos que no llenaban portadas, que no vendieron millones y que, sin embargo, formaban parte de ese ecosistema tan raro que era MS-DOS. Juegos que alguien compró, alguien recomendó, alguien copió en un puñado de disquetes… y que luego fueron desapareciendo poco a poco de la conversación.
Ancients es uno de esos.
Es un RPG en primera persona, de los de recorrer pasillos, dibujarte mapas si eres de los valientes y abrir puertas con esa mezcla de curiosidad y miedo a que al otro lado haya algo con muy malas intenciones. Vamos, de los que te hacen sentir explorador más que héroe.
Y me parecía que, después de seis meses con juegos bastante conocidos o, al menos, históricamente muy reconocibles, ya tocaba hacer una parada en uno de esos títulos que representan a todos los demás. Porque no sólo hicieron grande al PC las obras maestras. También lo hicieron estos juegos de segunda fila que, sin revolucionar nada, ayudaron a construir un catálogo inmenso y sorprendentemente variado.
Además, estamos en julio.
Hace calor. Mucho.
Así que igual no apetece ponerse a sufrir con un simulador de estrategia de doscientas páginas de manual. Igual lo que apetece es apagar un rato el aire acondicionado, encender DOSBox y meterse en una mazmorra húmeda donde, al menos, hace fresco. Hay formas peores de pasar una tarde de verano.
Como siempre, la idea no es que os lo terminéis. Ni siquiera que os guste.
La idea es jugarlo un rato y venir luego por aquí a contarlo. Decir si os ha sorprendido, si os ha parecido un coñazo monumental, si os ha despertado recuerdos o si directamente es la primera vez que oís hablar de él. Todo vale.
Porque al final este experimento está resultando bastante más divertido por los comentarios que por la lista de juegos en sí. Y esa era un poco la gracia desde el principio.
Así que venga. Servíos una bebida fría, buscad un hueco entre playa, piscina, ventilador o lo que toque, y dadle una oportunidad a Ancients I: Death Watch.
Y si el mes que viene el post sale el día 1, fantástico.
Y si sale el 2… pues ya sabéis. Estamos manteniendo la tradición.
Pues al final me he atrevido a comentar. Después de una pequeña charla con Logarán en Retropixel, me motivó lo suficiente para hacer esta reseña (lo siento, no llega a review). En la época no jugué a ningún RPG, se me hacían pesados y toscos. Eso de moverte (casi) fotograma a fotograma, después de haber probado un Wolfenstein 3D o un Doom, no era lo mío. Me tiraba más a aventuras gráficas y estrategia en tiempo real. El juego no lo conocía, lo descargué y lo copié en mi flamante 386 hipervitaminado (CPU Ti 486 SXL a 40 Mhz), después hice un dir *.exe y no vi ningún setup.exe o similiar, así que arranqué el juego y me mostró unos gráficos simpáticos hecho totalmente a mano, eso sí es aunténtica artesanía. Las opciones de los menús eran bastantes claras: puedes crear personajes de diferentes razas/clases y añadirlos a tu grupo. En ésto el juego es muy sencillo y directo, así que empezamos bien. Comencé la partida en una aldea o pueblo y lo primero que me encontré: una taberna y una tienda. En la taberna puedes charlar con el dueño para recabar información o dormir en una habitación, previo pago. En la tienda puedes comprar armas, aunque no me explica qué clase puede utilizar cada arma. Aquí acabó mi partida porque, cuando me puse a dar vueltas por las calles, no tenía ni idea de a dónde ir, me perdí dando vueltas. Como dije anteriormente, no estoy familiarizado con estos RPGs primigenios, así que no puedo decir que el juego sea malo. De hecho probé la segunda parte (o episodio) y los gráficos se siguen viendo muy bien. Para terminar con esta pequeña reseña, y como punto negativo: No tiene ningún tipo de sonido y/o música a través de una Sound Blaster, Adlib o PC Speaker. Con una buena melodía de fondo, me hubiera entretenido más por esas calles interminables a golpe de fotograma…